En diferentes países europeos encontramos grupos de empresas relacionadas con los medios de comunicación, que controlan prácticamente el 100% de la audiencia, en diferentes canales: prensa, radio, televisión, cine. En España son el Grupos Prisa, el Grupo Planeta y el Grupo Vocento. En Francia, el Grupo Vivendi, el Grupo Lagardère, o el Grupo Le Monde. En EEUU, The Walt Diseny Company es el líder mundial de comunicación, seguido de Comcast, WarnerMedia y ViacomCBS.
Los entramados mediáticos no se limitan a que de facto sean oligopolios, sino que, además, han sido y son controlados por algunas familias o fondos de inversión. Por ejemplo, el primer accionista tanto del Grupo Prisa en España como del Grupo Lagardère en Francia es el fondo de inversión Amber Capital.
También es relevante la relación de estos conglomerados mediáticos con empresas y gobiernos. Por ejemplo, el Grupo Lagardère es el tercer accionista y posee un consejero en el consejo de administración de European Aeronautic Defence and Space Company (EADS), una empresa de defensa privatizada por el gobierno francés, que fabrica desde aviones civiles y militares, hasta armamento, misiles, cohetes espaciales y sistemas relacionados. El Grupo Prisa ha sido beneficiada por diferentes gobiernos socialistas, ya fuera con normas o decisiones gubernamentales que daban cobertura a operaciones contra la legislación de competencia de los mercados de telecomunicaciones, así como con la adjudicación de contratos públicos de forma fraudulenta, y que el Grupo Prisa devolvía con una línea editorial que apoyaba claramente a los gobiernos socialistas, especialmente cuando tomaban decisiones contrarias a sus propios postulados ideológicos (entrada de España en la OTAN, o el GAL), a fin de apaciguar y manipular a su propio electorado. Otras veces, el Grupo Prisa atacaba al gobierno socialista de Zapatero cuando adoptaba decisiones contrarias a sus intereses, como la autorización de la TDT de pago para todos los operadores .
En el caso de News Corporation, de Rupert Murdoch, se aprecian claras intenciones políticas cuando en los años 80 y 90 sus publicaciones apoyaban a los gobiernos de Margaret Thatcher, luego apoyó a Tony Blair, con quien mantenía reuniones secretas para discutir políticas nacionales .
En cuanto al mundo Disney, durante la Segunda Guerra Mundial, la Walt Disney Company (y la Warner) contribuyó enormemente a las campañas de propaganda militares, y, en 1942 y 1943, entre el 75% y el 95% de sus producciones, respectivamente, eran comisionadas por el Gobierno estadounidense, con el mayor volumen de producción de la empresa hasta ese momento, que antes del ataque de Pearl Harbor, estaba casi en bancarrota . En 1972 se publicaron análisis destacando el contenido ideológico y de propaganda capitalista-imperialista, de las tiras cómicas elaboradas por Disney para el mercado latinoamericano , algo que se ha mantenido a lo largo de los años hasta la actualidad .